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La fuerza sanadora del humor es la verdad
De Lex van Someren

Para mí, el humor es una forma de ver la verdad. Veo el humor como un recordatorio juguetón para ver nuestras condiciones de vida en el mundo, un recuerdo de la trivialidad de nuestro quehacer y pensamientos en comparación con todo el Universo, del cual somos una pequeñísima parte.

Usamos el humor, para transmitir algo verdadero, algo que quizás sea demasiado duro comunicarlo directamente. Con el humor podemos expresar verdades de forma indirecta – y aún así con gran claridad y de forma certera. En el momento en el cual comenzamos a jugar con las dualidades de la vida, y tontear con ellas, el “humor” nace de inmediato. Si empezamos a ponerlo todo cabeza abajo, saltar de un extremo a otro – jugar con las contradicciones – tendremos una perspectiva completamente distinta de nuestras realidades ilusorias y personales. Se consigue una distancia sana entre nuestros apegos y prejuicios. Podemos decir que el humor es la práctica de tomar consciencia.

Es comúnmente un problema de la humanidad mirar de cara a la verdad, pero a veces, estamos en disposición de percatarnos a través de una historia o un cuento. Dado que sucede de una forma indirecta, escondida, el reconocimiento de forma consciente o inconsciente, de una parte de la verdad o de la interpretación del Clown, nos produce risa. Antes de darnos cuenta, nos reímos de nosotros mismos. De golpe y sin esperarlo vemos una parte de verdad en nosotros mismos y ello puede darnos miedo. Pero como sucede de forma indirecta, no nos confronta y por ello podemos reir.

Yo veo al humor como una forma delicada, inesperada, no convencional y sorprendente de decir la verdad.

Nos miramos en un espejo, vemos partes de nosotros mismos, que normalmente no vemos o no queremos ver, y las vemos a través de un cómico, un Clown o una película divertida, de una forma muy alegre, sorprendente, y creativa que nos permite aceptarla. En definitiva nos reímos siempre de nosotros mismos, aunque nos riamos sobre otra persona, por ejemplo, un Clown. Reír es un soltar, un proceso emocional de soltar de ego y cargas, donde entramos en un espacio de “ser simplemente” – un estado de la verdad.

Nos reímos por ejemplo sobre la situación arquetípica del Clown que patina. Parece tontorrón y nos reímos, porque el Clown refleja nuestra propia imperfección, que normalmente no aceptamos. El Clown muestra un profundo anhelo de amor, de ligereza y perfección, que nunca llegará a alcanzar. Lucha a través de su vida, con estos anhelos y reconocemos nuestras propias luchas, nuestro propio anhelo para obtener un mundo ideal en una vida ideal.

Con nuestras risas expresamos que no nos vemos como seres perfectos, y que está bien, o incluso es maravilloso ser imperfectos.

Otro ejemplo: cuando estoy en una piscina cálida, sonrío y siento como una ola de alegría sube por mi cuerpo. Me vuelvo a sentir como un niño y observo, que muchas personas se sienten de forma parecida, en un entorno tan relajante como el agua cálida. Es algo casi mágico estar con todos esos cuerpos desnudos en el agua. Sin la vestimenta que refuerza nuestro “ego” es más fácil soltar partes de él en esta atmósfera y esto permite un encuentro abierto, juguetón, inocente entre personas. Entonces surge la alegría, una expresión emocional de autenticidad.

Reír es algo tan humano: una expresión corporal de soltar.

Esto es lo que consigue el humor que da calor al corazón; nos muestra la verdad de una forma tan tierna, positiva y compasiva, que nos permite SER sencillamente, aceptándonos como somos, con todas nuestras partes oscuras y nuestras debilidades. Este tipo de humor es un camino hacia la libertad interna. Nos recuerda que la verdad es un estado de consciencia de nuestras propias verdades – un estado de ser por encima de nuestro mundo de dualidades.

Viéndolo así, el humor es un sanador fuerte, que transmite una sensación de unidad. Claro está, que no hablo de un humor cínico o sarcástico, el llamado humor que nace desde el dolor, las agresiones, la depresión o miedo al amor y a la compasión, ni tampoco de la mediocridad o superficialidad. Un buen Clown nos ayuda en relación con la verdad mayor y esto nos lleva a reírnos. Permite que las personas vean sus propias ilusiones – vivimos con tantas ilusiones sobre nosotros mismos, de quienes somos y lo que hacemos. Nos muestra cuán banales y ridículas son muchas cosas, que nos preocupan y con las cuales nos identificamos.

Por ejemplo, puede que alguien que solo se ha preocupado de ganar dinero, se dé cuenta de golpe, que ha sido un tonto, ya que al final pierde todo su valor.

Osho siempre ha señalado que la vida es un chiste.

La vida es ridícula, cuando reconocemos las ilusiones materiales y emocionales que anhelamos. Todo en nuestro mundo se mueve en la escala de las polaridades, en algún lugar, entre lo blanco y lo negro, arriba y abajo, bien y mal, masculino y femenino, etc. Si nos aferramos solo a esta realidad material y estamos convencidos que es la única realidad, entonces nos encontramos sobre un camino fuerte e ilusorio, erróneo.

Por ello decía Osho: “Eres un tonto, un joker, que se toma el pelo a sí mismo con ideas ilusorias. Es una broma, una ilusión. ERES sencillamente – y esto es una afirmación de la realidad universal. Cuando nos damos cuenta de ello, podemos crear una distancia entre lo que hacemos y nosotros mismo, podemos ver la relatividad de ello.

A decir verdad, ¿qué es burdo, gracioso o tonto? Solo nos lo parece en relación con otra cosa, que también es relativa.

La mayor verdad no es así. No es blanca ni negra, está por encima. Es de otra dimensión – una dimensión espiritual, en mi opinión.

Mi camino como Clown y maestro es un camino místico – esta búsqueda de la verdad e iluminación. Mi ser Clown expresa estos descubrimientos internos profundos. Este es mi camino. Claro que no todos entienden mi expresión de Clown a ese nivel, pero tampoco es importante. Clowning es una forma de sencillez, que gusta a las personas en cualquier punto de su vida y también a los niños. Trabajar con el humor me ha ayudado mucho durante mi vida y me ha aportado mucha sanación. Me ayudó a estar más relajado y reconocer a la relatividad de las cosas para no someterme a mi mismo a más presión.

El Clowning y el humor provienen realmente de un lugar profundo y triste y de las lágrimas. Mi niñez fue difícil, crecí bajo el dolor y la lucha. Esto me llevo al humor y me ayudó. Toda mi experiencia, el dolor y las lágrimas estaban muy presentes en mi estilo de Clown. Hoy puedo ver como aquellas experiencias me han ayudado a comprender la vida.

Todo ello me ayudó a experimentar la vida en toda su intensidad. Conozco la parte trágica de la vida, la soledad, que la mayoría de nosotros debemos soportar en un momento dado y el anhelo de amor, de paz interior o el simple deseo de estar con amigos verdaderos. En algún momento todos nosotros debemos decidir aceptar nuestro estar solo en este mundo o luchar contra esa verdad.

Si estamos dispuestos a aceptar todo nuestro dolor y heridas habrá perdón, belleza y amor y una experiencia de ser uno y todo.

Y a este nivel un Clown sagrado puede tocarnos profundamente e inspirar. Le digo siempre a los demás que no puedes ser un buen Clown si no tienes una unión profunda con tus propias lágrimas y tus propias tragedias.

En la vida diaria los Clowns son personas muy serias. Tiene que ver con que no son personas superficiales, sino que llegan al fondo de la vida y en esa profundidad hay lados luminosos y lados oscuros. Yo me he dejado inspirar mucho por mis lágrimas, para comenzar allí un viaje hacia el humor. Este juego con la dualidad es la parte más excitante, porque si lo realizamos con una consciencia amplia, podemos elevar nuestra consciencia por encima del mundo de la polaridad en las emociones hasta un nivel, donde percibir la paz interior, a un nivel de la alegría, del humor desde el corazón y los milagros.

Durante mi trabajo llevo a las personas al mundo del humor, donde conocen su fuerza creativa y entran en contacto con el niño interior, inocente, que todos llevamos dentro y que juega un papel importante en el TAO del Clown: la alegría de vivir como expresión de la gratitud por estar vivo.
Hay una necesidad creciente hacia un humor, que sea serio y real y que está en relación con la consciencia que está cambiando a nivel mundial.

Sobre todo en TV hay una cantidad de series de humor, mal llamado así, porque incorporan risas enlatadas ó shows con bobos sketches del mundo publicitario, que tienen una calidad mediocre y superficial. Puede que aún contengan verdad, pero sin profundidad del alma que nace del corazón.

Creo que existe una gran necesidad de humor, que nace en el corazón, que no convierten en bufones al ser humano, sino que es usado como canalizador para abrir nuestras almas y corazones.

Cada vez más personas se apartan de la superficialidad del materialismo de nuestra sociedad. Me entero de que cada vez más personas que por la calidad mediocre y superficial tampoco ven ya la televisión. Más aún, vivimos en un momento que da miedo – muchos miedos, rabia, dolor y avaricia, salen a la superficie, en todo el mundo y todos somos parte de ello. Oímos tanto sobre violencia física y mental, de corrupción, hambrunas y catástrofes ecológicas, provocadas por nosotros, los humanos. Parece que no hay otra forma de aprender que a través de crisis, sufrimiento, guerras, etc.

En estos tiempos hay una demanda enorme de humor constructivo, y aquí veo mi gran papel como sanador en el humor. Puede cambiar nuestra visión del mundo de tal forma que veremos más posibilidades positivas y nos sentimos preparados para cambiar nuestra vida.

Si nos damos cuenta de lo que significa sanación en el sentido holístico, descubriremos hasta donde puede sanar la risa, y poco a poco dejaríamos de necesitar tantos hospitales, médicos y terapeutas.

Y por último: Coincido con Ram Dass, quien dijo:

“hay muy poco humor espiritual y que nos anime, hacia el crecimiento interior y la sanación holística. Cada persona se da a sí mismo demasiado importancia, no trabaja de verdad en sí mismo, para encontrar ese “cosquilleo cósmico” interno, y darse cuenta del completo absurdo de su propia circunstancia.”


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